Pasan cosas raras


Noche de giros insolubles y ansias de sueños inconciliables.

Hace mucho que no escribo cartas.

Escribir, escribo. Muchas otras cosas, claro. Cosas raras, rarísimas. Cosas que le pasan a personas que se me acercan, aunque distantes.

Escribo hechos que suceden convirtiéndolos en historias que pasan. Que pasaron. Porque parece ser que a la gente le interesa poco lo que sucede, pero sí, le encanta que le cuenten lo que pasa.

A mí también me pasan cosas raras. Por ejemplo, el otro día, por la ventanilla del avión pasó una nube con forma de elefante leyendo el Clarín. Quise leer el título de primera página, pero cuando pasé la mano por el vidrio empañado para ver claro… Ups! Se me desvaneció el periódico y apareció un rayado de serpentinas blancas. Supuse que debía ser el elefante apoyado a la puerta de salida de emergencias. Raro… Pensé: ¡Qué raro que tenga una piel tan tersa!

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